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RETOS DEL MOVIMIENTO CAMPESINO

En la actualidad tenemos varios retos en el movimiento campesino. Ellos tienen que ver con el fortalecimiento del movimiento mismo y con las políticas gubernamentales que pretenden desaparecer a las organizaciones sociales y consideran que el actual es un periodo de transición a la extinción. Además está la posición de los partidos políticos, sobre todo el PRI y el PRD, que consideran a las organizaciones meras estructuras para los procesos electorales. Y tenemos el gran reto del fortalecimiento propio de cada organización nacional o regional.

Las organizaciones enfrentan el problema de la defensa de su propiedad social, como la tierra o sus pequeñas empresas de servicios y transformación, padecen la marginalidad y la pobreza, sobre todo lo relativo a la alimentación, el bienestar social y el poco acceso a la salud y a la educación. Enfrentan procesos de marginación que tienen que ver con su participación política, su capacidad de influir en el diseño y aplicación de políticas públicas, ahora diseñadas para beneficiar sólo a las grandes empresas trasnacionales y a los medianos y grandes agricultores.

Todas las dependencias del gobierno que tienen que ver con el campo aplican sus programas para fortalecer a los medianos y grandes productores, para limitar a los liderazgos rurales regionales y nacionales y para condenar a la pobreza a los pequeños productores, ejidatarios y sobre todo a los pueblos indígenas.

Así vemos que el programa más importante de la Secretaría de Reforma Agraria es vincular a los ejidatarios y comuneros con inversionistas para que los primeros pongan la tierra y sean peones de los segundos, es decir legaliza la renta de tierras con el gobierno como garante; la SAGARPA sigue destinando enormes recursos a las coberturas comerciales y a subsidiar la renta de tierras, vía el POCAMPO, sin fijar metas productivas que ayuden a resolver la dependencia alimentaria; la SEDESOL destina dineros para pisos de concreto, sin reparar el resto de las casas rurales.

No se garantiza la salud y la educación de nueve años con cobertura universal; los grandes olvidados del desarrollo del país siguen siendo los pueblos indios, las mujeres y los jóvenes del campo. 

El movimiento campesino e indígena tiene una agenda inmediata, con asuntos estructurales, que en la coyuntura no serán resueltos definitivamente. Ellos son: presionar a los gobiernos de las naciones que se reunirán en la COP-16, en diciembre próximo en Cancún y cabildear ante el Senado de la República y los congresos locales para que el derecho a la alimentación tenga carácter constitucional.

También tenemos que pugnar por que el presupuesto federal para el campo 2011 se oriente principalmente al desarrollo de los pequeños productores rurales, establezca medidas estructurales para sacar de la pobreza a los campesinos e indígenas y fomente la infraestructura productiva, además de que tenga un crecimiento real de al menos 10 por ciento, respecto al del presente año.

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LA FUERZA DE LA UNIDAD

Las movilizaciones de campesinos, obreros y organizaciones populares llevadas a cabo en varias entidades federativas durante enero y que culminaron en la multitudinaria marcha del día 31 en contra de la apertura comercial impuesta a través del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), nos mostraron la gran inconformidad que recorre al agro mexicano y a los sectores mayoritarios golpeados por la continuación de una política económica antinacional, depredadora y generadora de pobreza extrema masiva y de riqueza, también extrema, pero concentrada en pocas manos. Ni el agudo empobrecimiento de nuestras comunidades campesinas ni las distancias ni los amagos policiales lograron menguar la presencia de masas de manifestantes procedentes de diversas regiones del país en el Centro Histórico de la Ciudad de México, a las cuales deben sumarse las marchas y los mítines realizados en muchas otras ciudades para repudiar la complicidad gubernamental ante la embestida que padecemos los pequeños propietarios, los ejidatarios y los comuneros es decir, la inmensa mayoría de quienes hacemos producir el campo de México.

Ese día se expresó con contundencia el descontento social masivo por la entrada en vigor de la importaciones indiscriminadas de maíz, frijol, leche en polvo y azúcar, apertura que se había venido dando desde la firma del tratado como una concesión vergonzosa y lesiva al interés de los mexicanos por parte del gobierno federal y que el primero de enero se formalizó como el tiro de gracia a las perspectivas de vida de millones de campesinos. Con la mega marcha también se puso de manifiesto la cerrazón, la insensibilidad y la ceguera del grupo que ostenta el poder político, económico y mediático.

Después de meses, años y sexenios de negarse a escuchar el clamor procedente del agro, el gobierno federal emitió un comunicado en el que, pretendiendo una normalidad y una distensión que no existen, anunció la continuación de un “diálogo” con las organizaciones campesinas y su decisión de hacerse representar, en los encuentros respectivos, por los impugnados secretarios de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación, Alberto Cárdenas Jiménez, y del Trabajo y Previsión Social, Javier Lozano. El primero de estos funcionarios, en una muestra de rotunda ignorancia o de algo peor, pidió a los manifestantes que precisen “cuáles son sus demandas”, como si nuestras reivindicaciones campesinas no hubiesen sido expresadas en forma verbal y escrita, publicadas y coreadas, a lo largo de los pasados 12 meses, y como si no hubiera estado enterado de las demandas centrales reiteradas el 31 en el Zócalo capitalino y en decenas de mítines efectuados por todos los rumbos de la República: renegociación del capítulo agropecuario del TLCAN y de los términos de ese documento que condenan a la extinción económica en el corto plazo a los agricultores pobres de México, así como la correspondiente instrumentación de políticas agropecuarias sustentadas en la soberanía alimentaria.

A pesar de las groseras campañas propagandísticas emitidas por el gobierno federal, para los manifestantes así como para millones de mexicanos, está claro que en el campo el tratado comercial ha sido extremadamente benéfico para unos cuantos agroexportadores pero ha representado la ruina de millones de agricultores en pequeña escala, para los cuales la política económica gubernamental ofrece sólo tres posibilidades: emigrar –a la marginalidad informal y miserable de los centros urbanos nacionales o a los peligros del cruce fronterizo con rumbo a Estados Unidos–, incorporarse al negocio ilegal de las drogas o morirse de hambre.

Pero desde el punto de vista de la organización y la unidad de los movimientos que buscan un mejor destino para los campesinos e indígenas de México, la manifestación fue todo un éxito. Fue la demostración de fuerza de masas rurales más importante en muchos años, claramente enfilada a rechazar el libre mercado y a demandar un comercio justo que beneficie a los productores. y consumidores nacionales.

Al recorrer las calles de la capital del país y de otras ciudades de la república, al paso de los contingentes y ante el saludo de la gente, pudimos sentir que sólo así, unidos y organizados, acumularemos la fuerza suficiente –la razón ya está de nuestro lado– para luchar y resistir hasta vencer. Mantengamos arriba el ánimo, la lucha continúa.

Febrero de 2008

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LO BUENO, LO MALO Y LO FEO
DEL PRESUPUESTO RURAL 2008


Como es sabido, el 12 de noviembre la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión aprobó el presupuesto de egresos de la federación para el ejercicio fiscal 2008. Para caracterizar la parte rural de dicho instrumento financiero debemos decir que se trata de un presupuesto que en su mayor parte coincide con la propuesta del ejecutivo, esto es: se trata de la misma estructura programática, los mismos programas en su mayoría ya existentes
–aunque algunos desaparecen cuando era fundamental su existencia y los montos coincidentes en más de la mitad de los casos. El presupuesto aprobado representa la continuidad de las políticas públicas hasta ahora aplicadas en el campo.

También es conocido el hecho de que la UNORCA presentó en tiempo y forma una Propuesta Alternativa de Presupuesto Rural, tanto a los presidentes de las Comisiones Unidas del Sector Rural, como a los coordinadores de las ocho fracciones parlamentarias. Dado el resultado de las deliberaciones de los diputados y excepto en el monto total que fue muy cercano al que nosotros proponíamos, podemos decir que nuestra propuesta fue ignorada. Lo cual no deja de ser congruente con el reciente informe sobre los resultados para México del “Índice Latinoamericano de Transparencia Presupuestaria 2007”, presentado el 21 de noviembre, en el que nuestro país obtuvo un resultado de 49.7 puntos de un total de 100, esto es, fuimos reprobados.

Lo relativamente positivo del presupuesto rural

Año con año, luchamos por que el presupuesto se incremente mínimo un 10% en términos reales y se establezcan políticas de multianualidad que den certidumbre a las actividades del campo. Para el 2008 el presupuesto rural se incrementó en un 15.8% en términos nominales, o sea un 11.5% en términos reales, descontada la inflación. Así se llegó a un monto total de 204 mil millones de pesos, esto es 27.5 miles de millones de pesos más que en el 2007.

En el caso de Alianza para el Campo, los recursos se duplicaron llegando a 13,674 MDP. Hay que decir que las reglas de operación en este y otros programas no permiten que los recursos lleguen a quien realmente los necesita. El PROCAMPO, que representa un 25% del presupuesto de SAGARPA, tendrá un monto de 16,678 MDP. FAPPA sube 100 millones para llegar a 636 MDP. PROMUSAG se incrementa un 68.5% para llegar a 947 MDP. En el caso de Adultos Mayores de 70 años se amplió el apoyo a poblaciones de hasta 20 mil habitantes, por lo que el monto de este programa asciende a 10, 053 MDP. El Financiamiento y el Aseguramiento Rural en conjunto suman 6,528 MDP, representa un incremento del 220%. Se asignan recursos para Garantías Liquidas por casi 2,000 MDP. El PROSAP subió el 57% respecto a la propuesta del ejecutivo, por mencionar algunos de los más importantes.

Por institución los aumentos fueron de138% en Financiera Rural, 200% en FOCIR, 325% en FIRA y 90 % en Agroasemex.

Lo malo

Nos referimos a los programas afectados y las propuestas no consideradas, siendo éstas:

Programas que desaparecen:
1.- El Plan Emergente para la Producción de Maíz, Fríjol, Leche y Caña de Azúcar, que tuvo un presupuesto para el 2007 de 6,957 MDP. Con ello se eliminó también el instrumento para enfrentar la apertura total en el 2008.
2.- PIASRE, precisamente ahora que se enfrenta una serie de problemas de siniestrabilidad.
3.- Opciones Productivas que se ejerce en la SEDESOL y que en el 2007 tuvo 356 MDP.
4.- Ayuda para adeudos de la CFE.
5.- Fondo para la Adquisición de Fertilizantes en explotaciones de menos de 3 hectáreas, que tuvo 936.3 MDP.
6.- Apoyo a la Promoción de la Agricultura en Condiciones Controladas para productores de menos de 3 hectáreas, mismo que tuvo 561.8 MDP.
7.- El rubro de Otros Programas en SEMARNAT, que en el 2007 se le asignaron 1,100 MDP.

No se tomaron en cuenta las siguientes propuestas, a pesar de que fueron respaldadas por la mayoría de las organizaciones:
1.- El PROCAMPO Alterno para atender un nuevo padrón con 2,000 MDP.
2.- Equipamiento de Escuelas Rurales por 1,000 MDP, esencial ante el abandono que tienen estos inmuebles y de mucha más necesidad que Enciclomedia que se esta destinando a escuelas que carecen de energía eléctrica, de baños y de vidrios en sus ventanas.
3.-Programa de Soberanía Alimentaria, conforme lo mandata el capitulo XIII de la Ley de Desarrollo Rural Sustentable.
4.- El Programa de Empleo para la Infraestructura Productiva, que consideramos defendería el ejecutivo por haber sido promesa de campaña.
5.- El Programa de Agricultura Orgánica, destinando 500 MDP a esta actividad conforme lo ordena la Ley de Promoción de Productos Orgánicos.

Además hubo otros rubros que fueron afectados o disminuidos, como: Se reducen los recursos destinados a Apoyo a Organizaciones Sociales de la Secretaria de la Reforma Agraria, lo que antes e conoció como Fomento y Organización Agraria (FORMAR). Llos diferentes programas de empleo bajan el 31% al pasar de 1235 a 850 MDP. (385 MDP). En Vivienda Rural se reduce en 2.5%, con 27 MDP, al pasar de 1,067MDP en el 2007, a 1,040 en el 2008. Los recursos destinados al Programa Especial de Seguridad Alimentaria (PESA) se dispersan en varios programas, incumpliendo así el mandato de la Ley de Desarrollo Rural Sustentable y el Convenio con la FAO. No se desglosan los recursos que se incrementaron a FIRA, FOCIR, la Financiera Rural y Agroasemex.

Lo feo

Conviene destacar como principal elemento que la propuesta de las organizaciones sociales y campesinas a pesar de que se consensuó en forma unitaria, no fue tomada en cuenta. Con suficiente anticipación se presentó nuestra propuesta de presupuesto, similar fue la actitud de casi todas las organizaciones nacionales, tuvimos un número considerable de reuniones con los presidentes de las comisiones del campo, con algunos coordinadores de los partidos representados en la Cámara de Diputados, se realizaron varios foros, se llevaron a cabo movilizaciones como en ningún otro sector, hubo presencia campesina constante en la Cámara de Diputados. Pero al final nuestras propuestas fueron ignoradas.

Nuestra demanda de revisar las reglas de operación con el fin de simplificarlas ya que su inoperancia termina anulando los incrementos al gasto público, también fueron ignoradas por la Comisión del Presupuesto y por los negociadores. No podemos dejar de señalar que la toma de decisiones en la Cámara sigue siendo un proceso poco transparente, muy cerrado, nocturno, desvelado. En fin, un ambiente nada democrático incluso para los diputados interesados en el sector rural. A pesar del consenso con el que se votó el presupuesto 2008, no se puede ignorar que su resultado es sumamente discrecional y continuista.


Noviembre de 2007

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AVANCE SUSTANTIVO

La Jornada Nacional por la Dignidad Campesina e Indígena, realizada entre el 23 de julio y el 17 de agosto de 2007, significó para la Unorca un avance sustantivo en el alcance de metas y propósitos. Las diferentes actividades que le dieron forma a esta manifestación de protesta y de propuesta  permitieron que nuestra organización lograra un posicionamiento más amplio en la opinión pública y con respecto de las dependencias federales. Atrás quedó el lugar marginal en que el gobierno central había mantenido a la Unorca por un rechazo injustificado a reconocer la genuina representación de los intereses de la gente del campo, motor de esta organización de la cual formamos parte.

Nuestra unidad y la fuerza de nuestras convicciones, aunadas a una presencia numerosa y firme en la capital del país, fueron argumentos más que suficientes para motivar una sensata rectificación en las autoridades federales responsables del sector agropecuario. Es por eso que la Unorca pude reiterar –con legítimo orgullo– que se significa por ser una agrupación de carácter nacional con pleno fundamento en la justicia económica y política implícita en sus demandas

A partir de los primeros resultados de esta jornada de lucha podemos congratularnos, sin envanecernos.
Se trata de un logro alcanzado de manera conjunta y plenamente solidaria entre la dirigencia y los miles de unorquistas que han empeñado su decisión de participar y su voluntad de lucha. Así, con esa unidad y convicción, continuaremos nuestra labor por alcanzar mejores condiciones de vida y un mayor desarrollo para los campesinos e indígenas de México.

Nuestro compromiso es irrenunciable. Sobre todo porque ante nosotros quedan aún batallas difíciles por librar.
La indiscriminada apertura impuesta a través del Tratado de Libre Comercio es quizá la más complicada de todos los tiempos. Ya estamos, de hecho, inmersos en ella.

Confiamos en que la organización, unidad y decisión manifestadas recientemente en nuestra Jornada Nacional vuelvan a hacer su aparición para demostrar una vez más que la razón y la justicia están de nuestro lado. No nos arredran el poder y los fuertes intereses económicos de gobierno y de empresas transnacionales que están en juego. Por el contrario, se convierten en acicate para redoblar nuestras acciones de defensa de la soberanía alimentaria de la nación, a favor del campo mexicano y por nuestra dignidad de campesinos e indígenas.

Agosto de 2007
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