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INFORME DE LA COMISIÓN EJECUTIVA NACIONAL

Ciudad de México, 27 de marzo de 2009

Compañeros delegados y delegadas:

Señoras y señores:

La UNORCA fue creada bajo un modelo diferente de organización al servicio de hombres y mujeres del campo.

A mediados de los ochenta del siglo pasado, cuando la UNORCA nació, las organizaciones del medio rural dependían del partido político del gobierno, con la excepción de algunas independientes.

Se trataba en general de organizaciones clientelares y corporativas cuyas dirigencias eran y siguen siendo impuestas desde fuera.

Una de las aportaciones más significativas de la UNORCA fue precisamente su autonomía.

Otra contribución fue su estructura y su funcionamiento como una red de organizaciones regionales.

Ello implicó la coordinación nacional entre organismos locales con vida propia, y no el sometimiento hacia una instancia central o a la sombra de un liderazgo unipersonal.

Con esta forma de trabajo, se comenzaron a perfilar los principios que han quedado plasmados en nuestros estatutos y hoy son parte esencial de nuestra vida cotidiana organizativa:

La autonomía, como base fundamental para tomar nuestras propias decisiones, sin injerencia del gobierno ni de partidos políticos ni de ninguna entidad ajena.

Hay también un nivel de autonomía entre las mismas organizaciones regionales integrantes.

El respeto a la pluralidad es el reconocimiento de la diversidad de cada organización local y regional, a través de la convivencia y la tolerancia ante las preferencias políticas, ideológicas y religiosas de sus miembros y de otros actores sociales.

La autogestión nos permite desarrollar la capacidad de proponer y actuar como constructores de nuestro propio desarrollo, sin asistencialismos ni paternalismos.

Practicamos la solidaridad y el apoyo mutuo, sustentados en acciones de colaboración, cooperación e intercambio justo.

Buscamos también la equidad, para equilibrar las oportunidades y eliminar las injusticias entre sectores y géneros.

Otra de las características sobresalientes de la UNORCA, que la ha hecho distinta de las organizaciones tradicionales que sólo son contestatarias, es su permanente elaboración de propuestas de políticas públicas para el campo.

A lo largo de su historia, nuestra organización se ha distinguido por su posición analítica y propositiva.

La realización de numerosos eventos para el intercambio, análisis, discusión y formulación de políticas públicas son elementos de una estrategia permanente.

Ante las políticas impuestas para insertar la economía del país en el mercado internacional de manera subordinada a los intereses trasnacionales, el proyecto de la UNORCA respondió consistentemente a las nuevas circunstancias.

La apertura comercial, la desregulación estatal, la reducción y eliminación de subsidios y apoyos al campo, la privatización de las empresas públicas y el fin de los precios de garantía…

La cancelación del reparto agrario, la desaparición del crédito y el énfasis en la producción agropecuaria destinada al mercado internacional…

Todo ello profundizó la desigualdad en el campo durante este largo periodo de hegemonía neoliberal.

La organización tuvo que concentrar buena parte de su actividad en la gestión del bienestar social de sus integrantes.

Pero al mismo tiempo amplió el abanico de sus demandas, impulsando la preocupación por la soberanía alimentaria, la protección de la biodiversidad, el rechazo a los transgénicos y la defensa de la agricultura campesina.

En estos años, la UNORCA extendió su presencia a los núcleos urbanos y suburbanos y planteó la necesidad de que sus organizaciones regionales adquirieran la capacidad para enfrentar los problemas relacionados con el bienestar social.

Además, la globalización neoliberal nos hizo coincidir con los campesinos de otros países, para globalizar también la lucha y la esperanza.

La UNORCA fue promotora de la Vía Campesina desde 1996.

Como tal participó en las protestas contra la Organización Mundial de Comercio en Seattle, Estados Unidos, en 1999, que hicieron fracasar la Tercera Reunión Ministerial de la OMC, impulsora del supuesto libre comercio.

Esa fue una gran victoria para los movimientos sociales en la batalla contra el neoliberalismo.

Frente a la Quinta Reunión Ministerial de la OMC, celebrada en Cancún, Quintana Roo, en 2003, la Vía Campesina fue protagonista principal de las movilizaciones populares.

La UNORCA fue la organización mexicana anfitriona que coordinó y apoyó el Encuentro Internacional Campesino y las acciones de las organizaciones sociales, donde una semana continua de protestas terminó descarrilando a la OMC.

En nuestro período al frente la UNORCA, hemos estado representados en los diversos encuentros y acciones de la Vía Campesina, como el Foro Mundial para la Soberanía Alimentaría en Nyéléni, realizado del 23 al 27 de febrero de 2007.

En ese pueblo de Sèlingue, Malí, en África, más de 500 representantes de más de 80 países, nos dimos cita para fortalecer el movimiento global para la soberanía alimentaria.

Desde campesinos, agricultores familiares, pescadores tradicionales, pueblos indígenas, pueblos sin tierra, jornaleros, migrantes, pastores, comunidades forestales, mujeres, niños, jóvenes y consumidores, hasta movimientos ecologistas y urbanos

La UNORCA es parte de este movimiento mundial de productores y productoras de alimentos y sabemos que somos capaces y tenemos la voluntad de alimentar a todos los pueblos del mundo.

Nuestra herencia como productores de alimentos es fundamental para el futuro de la humanidad.

En Mozambique, del 19 al 22 de octubre de 2008, participamos en la V Conferencia Internacional de la Vía Campesina.

Asistieron más de 550 personas, incluyendo 325 delegados de 57 países, en representación de millones de familias campesinas.

Las mujeres, quienes representan más de la mitad de las personas que producen alimentos en el mundo, realizaron su Tercera Asamblea Mundial.

También se llevó a cabo la Segunda Asamblea de Jóvenes de la Vía Campesina, ya que la participación decisiva de la juventud garantiza tanto el presente como el futuro del campo.

En los últimos años se ha logrado que varios países, entre ellos Ecuador, Bolivia, Nepal, Malí, Nicaragua y Venezuela, hayan incorporado el concepto de soberanía alimentaria en sus constituciones y leyes nacionales.

En México, hace varios años que la soberanía alimentaria es mandato legal contenido en la Ley de Desarrollo Rural Sustentable, pero el gobierno se niega a cumplirla.

Debo mencionar entre paréntesis que esa ley fue aprobada durante la LVII Legislatura federal, cuando dos compañeros unorquistas , los entonces diputados Luis Meneses y Pedro Magaña, recibieron el encargo en una asamblea como ésta de promover dicha legislación.

En el 2007, la Vía Campesina, junto a otros movimientos sociales organizó “la aldea de la solidaridad” de forma paralela a la Conferencia Sobre el Cambio Climático que la ONU organizó en Bali, Indonesia.

El argumento es que la agricultura campesina ayuda a enfriar el planeta.

En 2008 se realizó en Yakarta, Indonesia, una conferencia internacional centrada en la propuesta de la Vía Campesina para una Declaración Internacional de los Derechos de las Campesinas y los Campesinos.

Previamente a la conferencia internacional, se llevó a cabo la Asamblea de Mujeres sobre los Derechos de los Campesinos y las Campesinas.

…..

En nuestro país, la UNORCA ha tenido un papel importante como promotora de las movilizaciones campesinas.

Recordemos que el 2003 participamos decisivamente en el movimiento El campo no aguanta más.

Doce organizaciones campesinas nacionales y regionales impulsamos de manera conjunta las “Seis propuestas para la salvación y revalorización del campo mexicano”.

Es bueno también recordar que el Movimiento El campo no aguanta más surgió de la incapacidad del gobierno para ofrecer respuesta a la mayor presión ejercida por las importaciones subsidiadas contra nuestro sector agropecuario.

Entre las contribuciones de este movimiento hay que destacar que logramos colocar al campo, generalmente invisible a los ojos de la clase política, como una prioridad en la agenda nacional.

En la UNORCA decidimos no firmar el Acuerdo Nacional para el Campo, después de analizarlo y discutirlo ampliamente entre la mayoría de las organizaciones regionales integrantes, porque valoramos que no cumplía las demandas del movimiento.

El 8 de agosto 2005, ya instalada la presente Comisión ejecutiva Nacional, constituimos junto con otras ocho organizaciones nacionales el Frente Nacional de Organizaciones Campesinas.

El objetivo fue fortalecer nuestra lucha en contra de las políticas gubernamentales, opuestas a los intereses y derechos de los propios campesinos y de la nación entera.

El 30 de enero de 2007 dimos a conocer nuestra propuesta de Maíz, Tortilla y Soberanía Alimentaria, Por un Plan Emergente para la Producción de Maíz.

Con esa propuesta salimos al paso oportunamente a la crisis del cereal provocada por el disparo de los precios internacionales y agravada por el desabasto y la especulación.

El gobierno respondería después, tardíamente y con medidas insuficientes.

En nuestro plan establecimos la necesidad de aumentar en 2 millones de hectáreas el cultivo de maíz en vez de incrementar las importaciones del grano.

Y demandamos al gobierno el cumplimiento de la Ley de Desarrollo Rural Sustentable, específicamente en su capítulo de Seguridad y Soberanía Alimentaria, estableciendo ese Plan Emergente en las 50 principales zonas productoras de maíz.

El Plan tendría como eje rector el mandato del Artículo 178 de la ley mencionada, que señala:

“El Estado establecerá las medidas para procurar el abasto de alimentos y productos básicos estratégicos a la población, promoviendo su acceso a los grupos sociales menos favorecidos y dando prioridad a la producción nacional”.

Propusimos también crear un fondo nacional de semillas, reorientar el Programa de Ingreso Objetivo, congelar los precios de los insumos y crear un fondo para la producción de alimentos, entre otras medidas urgentes.

El 31 de enero de 2007, junto con diversas organizaciones agrupadas en el Espacio Social Tripartito, nos manifestamos en el Zócalo de la Ciudad de México y en 17 capitales del país, y volvimos a la carga el 10 de abril en el Monumento a la Revolución.

Entre el 23 de julio al 17 de agosto del mismo año, la UNORCA llevó a cabo la Jornada Nacional por la Dignidad Campesina e Indígena preparada y acordada en foros de consulta desarrollados entre enero y julio.

Los Foros de Maíz, Agricultura Campesina y Soberanía Alimentaria se llevaron a cabo en 14 estados del país (Guerrero, Puebla, Hidalgo, Nayarit, Sinaloa, Chihuahua, Sonora, Durango, Yucatán, Querétaro, Chiapas, Veracruz, Tlaxcala y Oaxaca).

L a jornada incluyó gestiones, plantones, asambleas y mesas de trabajo que rindieron frutos importantes para la organización.

A pesar del enorme esfuerzo que significa movilizarse en tiempos de crisis, la Jornada Nacional en su fase final concentró en la ciudad de México a más de mil 600 miembros y dirigentes regionales de la UNORCA, provenientes de 14 estados del país.

La movilización logró la apertura de la interlocución del gobierno federal que había venido priorizando la relación con organismos afines al partido en el poder o usando el pretexto del Acuerdo Nacional para el Campo para eludir el trato con los no firmantes.

El gobierno, con una fuerte tendencia a favorecer los negocios privados en el campo y a apoyar sólo a los actores sociales afines a sus políticas para el sector, hacía su tarea de dividir al movimiento campesino mediante un trato diferenciado a las organizaciones.

Para nosotros la no firma del Acuerdo Nacional para el Campo obedeció a una decisión autónoma y a nuestro derecho a disentir de las propuestas oficiales cuando éstas ignoran las demandas de la gente.

Dejamos constancia clara ante el gobierno de que autoexcluirnos de esa clase de acuerdos de ninguna manera significa renunciar a nuestras garantías individuales y derechos constitucionales como organización.

En noviembre de 2007 se dio la batalla conjuntamente con los diputados, por un incremento de más de 27 mil millones de pesos al presupuesto rural 2008.

En este punto es necesario recordar que la UNORCA año con año ha venido presentando propuestas de proyectos alternativos de presupuesto rural ante la Cámara de Diputados.

Hemos insistido en que el presupuesto debe ir encaminado a reactivar la economía del campo, incrementar los empleos en el sector y reducir la pobreza rural aumentando nuestra capacidad productiva y eliminando la política asistencialista y clientelar.

El presupuesto debe ser claro y transparente, debe incluir mecanismos confiables de evaluación, como una contraloría social, que se instituya la rendición de cuentas y se transforme la cuenta pública volviéndola más oportuna y correctiva.

Solicitamos a la Cámara de Diputados se convirtiera en garante del buen ejercicio del presupuesto y su correcta aplicación.

Y exigimos castigo para los funcionarios que provocan subejercicios, ya que resulta criminal que en un sector con tantas carencias se devuelva el dinero a la Secretaría de Hacienda por supuestas “economías”.

El presupuesto para el campo debe cumplir con el objetivo de garantizar la soberanía alimentaria de los mexicanos y, con ella, la existencia de campesinos e indígenas, de sus comunidades y ejidos, así como la vigencia del derecho a la alimentación para todos.

La reactivación de la economía del campo, el incremento de empleos en el sector y el abatimiento de la pobreza rural, aumentando la capacidad productiva, sólo serán posibles mediante un presupuesto rural orientado a apoyar la producción campesina.

En tal sentido, en nuestra propuesta alternativa de presupuesto rural incluimos la creación de algunos programas.

Como el Programa Nacional de Soberanía Alimentaria, con fundamento en el capítulo denominado de la Seguridad y Soberanía Alimentaria, de la Ley de Desarrollo Rural Sustentable y particularmente los artículos 179 y 181.

Este programa incorporaría las acciones realizadas en Alianza para el Campo, ampliando su efecto de federalización de los recursos, sumará los apoyos a la competitividad de ramas productivas, principalmente cultivos estratégicos.

Para la Secretaría de la Reforma Agraria propusimos un nuevo programa denominado de Recuperación de Tierras, para que los núcleos agrarios rescaten las tierras rentadas.

La idea es otorgar estímulos a los pobladores a efecto de que en forma organizada produzcan las tierras de quienes han abandonado sus parcelas o simplemente las han alquilado.

También planteamos la creación del Programa de Productos Orgánicos para apoyar esa producción conforme lo establece la ley del mismo nombre.

Y un Fondo de Apoyo para el Equipamiento con Infraestructura en Escuelas Rurales para mejorar las condiciones de la educación de nuestros hijos.

En diciembre de 2007 propusimos ante el Congreso de la Unión la aprobación de un artículo transitorio en la Ley de Ingresos 2008 para que el Ejecutivo Federal regulara el comercio exterior de maíz y frijol a partir del 10 de enero de 2008.

El propósito era proteger la producción nacional, garantizar el abasto y contribuir a la seguridad alimentaria de la población, así como para crear una reserva estratégica de alimentos.

El mismo mes, en el Consejo Mexicano para el Desarrollo Rural Sustentable y en la Comisión de Programas Sectoriales y Presupuesto, acordamos un método participativo de revisión de las Reglas de Operación de los Nuevos Programas para el campo.

El acuerdo no ha sido cumplido por los secretarios de la Sagarpa y Semarnat.

El 25 de febrero de 2008 la UNORCA suscribió el Pacto por la Soberanía Alimentaria y Energética, los Derechos de los Trabajadores y las Libertades Democráticas.

Este acuerdo político fue firmado por más de una docena de organismos de los ámbitos campesino, sindical y ciudadano, participantes en la mega marcha nacional del 31 de enero de ese año y del anterior.

Entre las organizaciones firmantes destacan: Confederación Nacional Campesina, Unión Nacional de Trabajadores, Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, Federación Nacional de Sindicatos Universitarios, Sindicato Mexicano de Electricistas, entre otras.

En el Pacto reiteramos las demandas de renegociación del capítulo agropecuario del TLCAN, el rechazo a la privatización del sector energético y la defensa de los derechos laborales, entre otras.

Además de defender la propiedad social de la tierra y exigir la renegociación del TLCAN, el pacto demanda modificar la política neoliberal de subordinación, dependencia y pérdida de soberanía ante poderes externos.

Propone otro modelo de desarrollo basado en los campesinos, trabajadores, empresas públicas y nacionales, utilizando la renta petrolera exclusivamente para el desarrollo nacional.

Un modelo distinto que garantice el desarrollo humano, el crecimiento económico, la generación de empleos y la disminución de las desigualdades de todos los mexicanos, en todas las regiones.

Para que cobre vigencia el pleno respeto a todas las libertades y se fortalezca la democracia con la participación de las organizaciones sociales en las decisiones públicas.

Porque en la UNORCA sostenemos que México no ha dado el salto necesario hacia la democracia, sino que atravesamos un proceso en el que falta mucho por construir y desarrollar.

Alternancia no es lo mismo que democracia, y la prueba es que en el país está creciendo el rechazo al gobierno por su inconsistencia y su falta de compromiso social.

Creemos también que vivir en democracia no es sólo tener elecciones confiables, equitativas y legítimas, cosa que no hemos logrado aún y en la cual sufrimos un grave retroceso en 2006.

La democracia es una forma de vida, como reza nuestro Artículo Tercero constitucional, e implica la apertura y permanencia de suficientes espacios para la participación ciudadana en todos los ámbitos públicos.

Espacios para la consulta, la deliberación e incluso para la toma de decisiones conjuntas entre gobierno y sociedad civil.

Vivir en democracia significa asimismo rendición de cuentas de los gobernantes, transparencia en sus acciones, vigilancia y fiscalización permanentes de los recursos públicos.

Hacia el 2005, cuando inició nuestra gestión como comisión ejecutiva, la UNORCA y otras organizaciones campesinas nos propusimos influir para que los candidatos y los partidos políticos incorporaran nuestras demandas a sus propuestas electorales.

Nuestra aspiración era que la siguiente administración federal del país, a partir de diciembre del 2006, fuera un gobierno de verdadera transición democrática.

Un gobierno que se propusiera reconstruir el campo mexicano y adoptara nuestro Proyecto Alternativo Campesino como programa de gobierno.

Sabíamos, y lo advertimos públicamente, que la continuidad de las políticas neoliberales impuestas por el salinismo nos llevaría a una crisis más profunda.

Hoy sabemos también que el ejecutivo federal y los más ricos del país conspiraron para evitar que el cambio verdadero llegara a la Presidencia de la República.

Nosotros en el 2006 levantamos la voz para demandar transparencia y equidad en las elecciones y respeto al voto de la mayoría de los mexicanos.

Trágicamente, en esa elección fraudulenta, el país perdió la oportunidad de incorporarse a la ola de cambios progresistas que avanzaban en gran parte del mundo.

En varios países, la mayoría de los ciudadanos había comenzado a reprobar el modelo neoliberal, el cual le niega a la gente cualquier posibilidad o esperanza de progreso.

Ahora la ola ha crecido y varios pueblos se han inclinado por elegir gobiernos que enarbolan proyectos alternativos de desarrollo.

Creemos que en México puede renacer la esperanza para que la próxima vez el miedo y la prepotencia sean derrotados, como acaba de ocurrir en El Salvador, a cuyo pueblo saludamos y felicitamos.

También creemos que el tiempo para que las soluciones lleguen al campo mexicano se ha agotado.

Tal vez sólo nos queda la última oportunidad.

…..

En el marco de la gestión y el fortalecimiento institucional de la UNORCA, nuestra actividad fue muy intensa e incluyó la realización de talleres y cursos de capacitación y formación, así como foros, elaboración de proyectos y firma de convenios.

Entre julio de 2005 y marzo del 2009, con la Financiera Rural realizamos 5 seminarios, 5 talleres, 13 foros y un congreso.

Fueron un total de 24 eventos de capacitación, correspondientes al Programa Integral de Formación, Capacitación y Consultoría para Productores.

Respecto al Programa de Apoyo para Facilitar el Acceso al Financiamiento Rural, realizamos acciones para el diseño, constitución y ejecución de planes de la Unidad de Organización y Capacitación de la UNORCA.

Pusimos en marcha el diseño y operación de una UPC del Centro de Estudios para el Desarrollo Rural Porfirio Encino, S. C.

De igual forma operamos el diseño, constitución y ejecución de la UPC del CPOR, AC. Y de la UPC de AUTAN, SPR de RL.

Con el FIRA realizamos diversos talleres de capacitación con el objetivo de desarrollar las capacidades de los productores es la autogestión y fortalecimiento de sus proyectos económicos.

Fueron generadas memorias de los talleres y se realizaron nuevos proyectos económicos.

La organización se benefició con la integración de varios proyectos productivos a economía de escala mediante la capitalización y la asistencia técnica.

En el terreno de la comercialización y la capacitación financiera, nos propusimos crear la empresa social Servicios Sustentables, Agropecuarios y Forestales, S. A. de C. V., (SAFSA) la cual logramos convertir en una sociedad financiera de objeto múltiple.

El objetivo de SAFSA, como principal instrumento financiero de la UNORCA, consiste en dispersar recursos a sus organizaciones de productores en función de sus procesos productivos, al menor interés posible.

Vamos hacia una fase de consolidación de esta dispersora de crédito para estar en breve tiempo en condiciones de ofrecer una amplia gama de servicios.

A partir de 2007, empezamos a dar seguimiento y apoyo en la gestión, diseño y puesta en marcha de proyectos de turismo rural.

El objetivo primordial es contribuir al desarrollo social a través de la diversificación económica para mejorar las condiciones de vida y lograr el arraigo en las comunidades, pueblos y ejidos.

Para ello realizamos cursos nacionales de capacitación y organizamos talleres regionales en Guerrero, Guanajuato e Hidalgo.

Actualmente estamos impulsando una estrategia de mercadeo y difusión de los proyectos de turismo rural con que cuenta la UNORCA.

En el área de Asuntos Agrarios desarrollamos diversas actividades relacionadas con los procesos jurídicos de los ejidos, comunidades y el capital humano perteneciente a la UNORCA.

Fueron variados trámites ante las diferentes instancias del Poder Judicial de la Federación, principalmente ante las dependencias que conforman el sector agrario del sistema político.

Nos dimos a la tarea de representar, acompañar y asesorar en los diferentes procesos agrarios que se presenten ante el Tribunal Superior Agrario como en Tribunales Unitarios Agrarios a compañeros y organizaciones de varios estados del país.

Concretamente: Baja California, Veracruz, Querétaro, Nayarit, Durango, Michoacán, Sonora, Chiapas, Hidalgo, Tlaxcala, Puebla, Chihuahua, Morelos, Edo. de México, Guanajuato, Sinaloa, Guerrero, Zacatecas y Yucatán.

Atendimos también diferentes asuntos de cualquier otra materia ajena al derecho agrario (civil, laboral, ecológica, penal y administrativa), pero relacionados con miembros de la organización.

Asimismo, trámites y gestiones ante dependencias del sector agrario, como el Registro Agrario Nacional (RAN), Archivo General Agrario, Procuraduría Agraria, Secretaría de la Reforma Agraria.

Papeleo ante dependencias de otras secretarías, como SEMARNAT y Relaciones Exteriores, y trámites requerido en direcciones jurídicas o de asuntos agrarios.

Diligencias para la emisión de permisos para constitución de sociedad o figura jurídica ante la Secretaría de Relaciones Exteriores.

Diseño y elaboración de Estatutos Sociales para las diferentes organizaciones regionales de la UNORCA que desean crear figuras jurídicas

Gestiones notariales relacionadas con la asociación civil de UNORCA y de grupos regionales de nuestra organización que lo requieran.

Formalidades para la obtención de la CLUNI ante INDESOL para las diferentes organizaciones regionales.

Intervención de la UNORCA a favor de los compañeros que requirieron apoyo ante diversas autoridades de varias materias.

Y, finalmente, gestiones para la regularización de grupos en posesiones irregulares a través de diferentes programas de la S.R.A.

…..

Del 2005 a la fecha, las cosas en el campo han empeorado notablemente. Igual en el país.

El campo mexicano vive tiempos cada vez más difíciles:

Crecientes importaciones de granos básicos, contaminación de transgénicos, pérdida de nuestra soberanía alimentaria, profundización de la pobreza, migración, desempleo, nula rentabilidad de nuestros productos.

Y el flagelo terrible de la inseguridad pública, en amplias zonas del país donde el crimen organizado es la ley.

Durante los años del TLCAN es un hecho contundente que se incrementó la dependencia alimentaria.

Hoy importamos la mitad de los productos básicos que consumimos; compramos afuera 99 por ciento de la soya que necesitamos y prácticamente se ha dejado de sembrar este grano.

Se redujeron las áreas de ajonjolí, cártamo y girasol; la importación de arroz es de 80 por ciento, en frijol llega casi a 40 por ciento, en leche en polvo somos los importadores número uno de todo el mundo.

En el caso de la carne de res, cerdo y aves ahora dependemos en 50 por ciento de Estados Unidos, principalmente.

La globalización neoliberal ha golpeado directamente el nivel de vida de los productores, ya que se han disparado los índices de pobreza, desnutrición y marginación de manera alarmante en el medio rural.

La mayoría de los mexicanos que tienen un ingreso menor a 20 pesos diarios (18 millones de mexicanos) residen en zonas rurales.

Somos uno de los países con las más altas cifras de pérdida de población por los flujos migratorios, que se calculan aproximadamente en medio millón de personas al año.

En cuanto a las remesas enviadas por estos migrantes, han llegado a ser el puntal más importante de la economía, más que el petróleo, el turismo o la inversión extranjera directa.

Ahora están a la baja como consecuencia de la recesión y el fuerte desempleo en el país vecino.

…..

En la UNORCA tenemos fuerza y tenemos programa para sacar al país del atolladero.

Porque sostenemos que la recuperación de la economía de la nación tiene que empezar por el campo.

Nuestro Proyecto Alternativo Campesino tiene como eje fundamental la Soberanía Alimentaria, la protección del ambiente y la biodiversidad, con el fin de lograr una vida digna de las comunidades rurales de nuestro país.

Para impulsar nuestro proyecto alternativo campesino tenemos el reto de romper el fatalismo con el cual el gobierno impone las políticas prescritas por organizamos extranjeros, que ahora mismo en sus países están siendo revertidas.

El Proyecto Alternativo Campesino plantea un Acuerdo Migratorio que reconozca la existencia de un mercado de trabajo trinacional, que otorgue trato especial a nuestros migrantes y asegure su regularización.

Revertir los efectos negativos de las reformas realizadas al artículo 27 Constitucional y la Ley Agraria, recuperar el carácter imprescriptible, inembargable e inalienable del ejido y la comunidad, que la parcela ejidal se considere como patrimonio familiar.

Que se excluya a las sociedades mercantiles de ser propietarias de tierras y que se transforme la Procuraduría Agraria en la Comisión de Derechos Campesinos e Indígenas con carácter de organismo autónomo.

Proponemos un presupuesto multianual y creciente año con año en 10 por ciento en términos reales, y que se elabore un programa emergente para la entrega de los recursos rezagados del gasto.

Como organización democrática rechazamos el corporativismo y clientelismo con el cual se continúan ejerciendo los programas públicos.

La actual administración ha creado en forma desesperada organizaciones partidistas para que reciban los apoyos de los programas públicos con un propósito electorero.

Por ello rechazamos las acciones asistencialistas y propagandísticas con que el gobierno ejerce el presupuesto social. Exigimos una verdadera política social de Estado.

Nuestra agenda legislativa tiene como propósito fortalecer el papel de la función social del estado, y recuperar los espacios políticos, económicos y sociales que hemos perdido en estos años de neoliberalismo.

Los hombres y las mujeres de las zonas rurales e indígenas, por años hemos sido ignorados en nuestros reclamos y aspiraciones por alcanzar una vida digna, plena y libre.

Durante el siglo pasado, el agrarismo significó para nuestro país un amplio proceso de redistribución de la tierra y por lo tanto de la riqueza.

Se repartieron 130 millones de hectáreas durante la vigencia del pacto revolucionario, y con ello muchos de nosotros tuvimos una forma de vida y una posibilidad de consolidarnos como productores y campesinos.

El modelo de desarrollo basado en la economía mixta con fuerte presencia del Estado en la inversión productiva logró el desarrollo del país.

La economía de México creció a ritmos constantes por encima del crecimiento de la población.

En los años del neoliberalismo, con crecimiento cero de la economía, los supuestos beneficios que el gobierno prometió con la apertura comercial han sido nulos.

La famosa capitalización del campo y la mayor justicia y mejoría de las condiciones de vida han tenido un resultado inverso.

La mejoría económica del medio rural existe sólo en los discursos y los espots propagandísticos del gobierno.

El “campo ganador” es una falsedad y un alarde de cinismo.

En la UNORCA reafirmamos nuestra convicción de seguir luchando por la unificación campesina y profundizando la relación con otros sectores de trabajadores y organizaciones de la sociedad, que al igual que nosotros luchan cotidianamente.

Estamos concientes que esta es una disputa entre proyectos de nación y sólo con unidad y organización de todas las fuerzas sociales progresistas podremos lograr la victoria.

En tanto, hemos elaborado y coincidido en algunas líneas políticas y ejes de acción que dan sustento a nuestra lucha.

En primer lugar, la Soberanía Alimentaria de la nación, definida como la capacidad de los mexicanos para producirlos alimentos que nuestra sociedad requiere y demandará en lo futuro.

Para ello es relevante que las políticas rurales sean definidas con autodeterminación y soberanía, y no atendiendo el interés de las empresas trasnacionales como hoy ocurre.

La soberanía alimentaria es el derecho de los pueblos a alimentos nutritivos y culturalmente adecuados, accesibles, producidos de forma sostenible, y su derecho a decidir su propio sistema alimentario y productivo.

Quienes producen, distribuyen y consumen alimentos deben ser el corazón de los sistemas y políticas alimentarias, por encima de las exigencias de mercados y empresas.

La soberanía alimentaria da prioridad a las economías locales y a los mercados nacionales, otorga el poder a los campesinos y coloca la producción alimentaria, la distribución y el consumo sobre la base de la sostenibilidad medioambiental y social.

La soberanía alimentaria promueve el comercio justo, que garantiza ingresos dignos para todos los pueblos y los derechos de los consumidores para controlar su propia alimentación y nutrición.

Garantiza que los derechos de acceso y gestión de nuestra tierra, de nuestros territorios, nuestras aguas, nuestras semillas, nuestro ganado y la biodiversidad, estén en manos de aquellos que producimos los alimentos.

La soberanía alimentaría supone nuevas relaciones sociales libres de opresión y desigualdades entre los hombres y mujeres, pueblos, grupos raciales, clases sociales y generaciones.

Tierra, Libertad y Soberanía Alimentaria, sería hoy el lema de Emiliano Zapata.

En la UNORCA vamos por el establecimiento de una política de estado que impulse el desarrollo de actividades que generen no sólo bienestar económico, sino social y cultural en el campo.

Una política que arraigue a los productores en sus comunidades, con participación de la sociedad organizada y los tres niveles de gobierno.

Vamos por un desarrollo sustentable, en los ámbitos agropecuario, forestal y pesquero, principalmente, que rescate el potencial productivo de los pueblos, comunidades y organizaciones del medio rural, respetando su cultura y preservando sus bienes.

Vamos a mantener la lucha porque las leyes recuperen el espíritu original del Constituyente de 1917.

Nuestra Constitución Federal debe reincorporar y garantizar el derecho a gozar de: Tierra, Trabajo, Libertad, Justicia, Democracia, Seguridad Social, Vivienda, Educación, Cultura, Recreación, para lograr nuestro desarrollo pleno como seres humanos.

En la UNORCA vamos a continuar reafirmando nuestra autonomía porque es uno de principios más valiosos que le dan coherencia y legitimidad a nuestra lucha.

En la UNORCA vamos hacia una nueva etapa de organización y de propuesta, de lucha y movilización.

La presencia de todos nosotros aquí, mujeres y hombres de la UNORCA procedentes de todos los rincones de la patria, es el resultado de un enorme esfuerzo y de una apuesta por la participación de la base unorquista en las decisiones fundamentales de la organización.

Muchas jornadas de trabajo organizativo y dedicación a la causa del campo mexicano están detrás de la presencia de cada uno de nosotros en esta gran asamblea.

El esfuerzo colectivo en todos los niveles de la organización ha sido enorme.

Pero más grandes son los retos que nos esperan.

Invito a todos los presentes a desarrollar los trabajos programados en estos dos días de encuentro para afinar y definir los grandes objetivos y las líneas de acción a los que habrá de someterse la organización en el futuro inmediato.

Nuestra misión es hacer valer nuestro lema:

Soberanía Alimentaria, Democracia y Justicia para una Vida Digna.

Por una campo con campesinos.

Por la revisión del capítulo agropecuario del Tratado de Libre Comercio.

Por la defensa de la propiedad social.

No a los transgénicos y fuera las trasnacionales

¡Que viva Álvaro Ríos!

¡Viva Porfirio Encino!

¡Viva Zapata!

¡Viva la UNORCA!

Por la Comisión Ejecutiva Nacional

Ing. Olegario Carrillo Meza
Coordinador ejecutivo nacional
 

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