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Chilpancingo.- En Guerrero se llevó a cabo uno de varios foros regionales programados por la UNORCA para analizar la situación del maíz transgénico y demandar la cancelación definitiva de los permisos a la siembra experimental del grano en territorio nacional.

 

                                                     DECLARACIÓN DE CHILPANCINGO

Diciembre 5, 2009.

Hombres y mujeres campesinos e indígenas integrantes de las organizaciones regionales de la UNORCA en Guerrero, nos encontramos en la ciudad de Chilpancingo en días 04 y 05 de diciembre de 2009, para analizar el foro estatal de soberanía alimentaria y acordamos hacer un llamado a los hombres y mujeres de campo y en la ciudad, a luchar por nuestro derecho a existir como productores de alimentos, a exigir al gobierno federal y estatal, otro trato para el campo y a impedir hasta su prohibición la siembra experimental y comercial del maíz transgénico, bajo las siguientes consideraciones:

El mundo entero está en crisis, una crisis de dimensiones múltiples; crisis mundial de los sistemas alimentarios, crisis financiera, crisis climática, crisis energética, crisis económica; Las cumbres de alto nivel a la que concurren los gobiernos como el G-8, el G- 20, o la reciente cumbre sobre alimentación, celebrada en Roma, son un fracaso, y sus debates para encontrar salidas no sirven para superar esta crisis, los gobiernos en sus conclusiones se atreven a afirmar que el sistema de libre mercado es el camino, que los principios del mercado libre es el futuro; Las soluciones que nos ofrecen desde el poder ignoran que la crisis es producto del sistema capitalista y del neoliberalismo; La crisis es provocada por la voracidad de ganancia como Monsanto, Cargil Nestlé y Walmart y sus efectos se manifiestan en que cada segundo que transcurre el hambre ha matado o están matando a un aproximado de 115 personas en el mundo, que existan mil 100 millones de seres humanos que sobre mueren porque el hambre los consume; que existan cuatro mil 750 millones de pobres en todo el mundo; que existan más de mil millones de desempleados y que mas del 50 % de la población mundial activa esté subempleada o con trabajo precario; que más de 12 millones de niños mueran todos los años a causa de enfermedades curables; que el 45% de la población mundial no tenga acceso directo al agua potable; que la crisis climática provocada por el modelo de desarrollo capitalista provoca que más de 13 millones de personas mueran cada año en el mundo y que existan cerca de 30 millones de desplazados ambientales entre otros dato, a la vez estamos viendo una ofensiva de las trasnacionales sobre los recursos naturales como no se había visto desde tiempos coloniales. Mercantilizar la naturaleza es su objetivo, acorralar a la naturaleza en el mercado es su interés para hacer negocio, hacer ganancias, lucrar; La ambición de más ganancia de las trasnacionales ha lanzado a una guerra privatizadora de despojo contra campesinos e indígenas. Un robo privatizador de la tierra, la biodiversidad, el agua, los pueblos rurales y la naturaleza, estamos siendo agredidos; Nos quedad claro que los instrumentos del capital como las naciones unidas y sus agencias, el Banco mundial, el FMI, la OMC están mostrando su incapacidad ante la crisis por lo que urgen nuevos organismo de convivencia internacional que garanticen un desarrollo y progreso para toda la humanidad; También que los gobiernos, como el de México, son instrumentos de las trasnacionales y no sirven a los intereses de los pueblos. La UNORCA y sus organizaciones, asumimos que las corporaciones trasnacionales son la principal para las familias campesinas e indígenas y para la humanidad. Que las trasnacionales son nuestros enemigos comunes.

                                                           Por todo lo anterior concluimos:

1. Que la soberanía alimentaria de México es nuestro camino y futuro y es la alternativa campesina e indígena para el conjunto de la sociedad mexicana; que la soberanía alimentaria es la alternativa ante la crisis alimentaria y la alarmante dependencia alimentaria de México.
2. Que es la agricultura campesina e indígena agroecológica y orgánica la única que puede producir los alimentos que requieren los alimentos en cantidad y calidad suficiente.
3. Que es la agricultura capitalista y ganadería industrial con fuerte uso del petróleo y transgénicos la generadora de grandes emisiones que provocan el calentamiento global y que solo la agricultura campesina e indígena agroecológica y orgánica puede enfriar el planeta.
4. Nuestra estrategia de lucha contra el cultivo de los maíces transgénicos para de defender nuestra cultura nuestras raíces nuestras semillas, lo que es nuestro. No vamos a dejar que vengan a imponernos semillas transgénicas. Defendemos nuestra autonomía como pueblos. Exigimos al gobierno de Guerrero que defienda nuestros derechos como productores y nuestros recursos y que no deje entrar maíces transgénicos a Gro.
5. Exigimos detener y prohibir la experimentación y siembra comercial de maíz transgénico.
6. Declarar que las 61 razas y las miles de variedades de maíz nativo y criollo patrimonio de continua diversidad y mejoramiento de los indígenas y campesinos al servicio de los pueblos del mundo.
7. Derogar la ley de bioseguridad y organismos genéticamente modificados.
8. Derogar la ley federal de producción certificación y comercio de semillas.
9. Elevar a rango constitucional la soberanía alimentaria y el derecho a la alimentación.
10. Sacar a la agricultura y los alimentos del TLCAN y demás tratados comerciales.
11. Reformar el Art. 27 constitucional en materia agraria para declarar la parcela ejidal patrimonio familiar.; y
12. Así mismo definimos un plan de acción y lucha para el próximo año.
13. Lanzamos un reto a Monsanto para debatir la viabilidad del uso de organismos transgénicos.
14. Solicitamos al congreso declare a Gro libre de transgénicos.


                                           ¡NO AL MAÍZ TRANSGÉNICO, FUERA MONSANTO!

                                                         ¡SOBERANÍA ALIMENTARIA, YA!
 

DECLARACIÓN DE NAVOJOA

Foro Campesino e Indígena

 ¡NO AL MAÍZ TRANSGÉNICO, FUERA MONSANTO!

Navojoa, Sonora, 25 de noviembre de 2009

Con profunda preocupación y alarmados por las recientes autorizaciones emitidas por  la SAGARPA a compañías extranjeras privadas para establecer cultivos transgénicos experimentales  de maíz en los valles del Yaqui y Mayo, diversos grupos de campesinos e indígenas de Sonora,  asistimos  convocados por la UNORCA  y Vía Campesina a este importante foro.

Ante el vacío informativo que genera la autoridad en la materia y, aún peor, la distorsión informativa que emiten los funcionarios de SAGARPA para alentar el establecimiento de estos cultivos experimentales, argumentando mayores rendimientos por hectárea y un mejor control de plagas y malezas, durante dos días nos dimos a la tarea de escuchar y cuestionar a especialistas y a otras organizaciones del país y de Estados Unidos que han dado seguimiento puntual y han evaluado los impactos verdaderos de los transgénicos en la producción, la economía, el medio ambiente y la salud humana.

Así, nos informamos y constatamos que:

1.      Los permisos otorgados para la siembra de maíz transgénico en el sur de nuestro estado no cumplen con los principios y acuerdos establecidos en los tratados internacionales en materia de biodiversidad.

2.      El gobierno mexicano no sólo no exige e impone el cumplimiento de estos tratados firmados por él, sino que alienta la implantación de transgénicos mediante la otorgación de subsidios que por elemental sentido de justica social, y en aras de la soberanía alimentaria, deberían destinarse a fomentar la investigación nacional a partir de la optimización de nuestras variedades nativas.

3.      El principio de precaución no se cumple porque existe riesgo evidente de contaminación de las variedades y especies tradicionales así como riesgos para la salud de las personas.

4.      El principio internacional para fomentar el conocimiento informativo previo tampoco se cumple, pues hasta ahora, la SAGARPA se ha negado sistemáticamente a proporcionar  información sobre la variación genética que pretenden ensayar, los resultados esperados, y principalmente se niegan a revelar la ubicación exacta de las parcelas a establecer la siembra experimental en Sonora, temiendo seguramente la protesta social en dichas parcelas y, fundamentalmente, la promoción de amparos de los productores vecinos de los agricultores cooperantes.

5.      Que es falso que los transgénicos aumentan la producción, abaten costos y contribuyen a abatir el hambre. Al contrario, mediante las patentes de las semillas modificadas, las trasnacionales como Monsanto se apoderan por completo de los beneficios de la agricultura dando el tiro de gracia a los productores locales.

6.      Ahora sabemos, por la información vertida por Bob St. Peter, agricultor y ponente estadunidense en este foro, que el 85 por ciento de los alimentos que se consumen en ese país  contienen transgénicos. Con gran claridad nos ha expuesto que la población estadunidense han sido convertida por Monsanto en las ratas de laboratorio del mundo, y ejemplificó que el gobierno de Japón ha dicho: “bueno, ahorita nosotros no queremos transgénicos, vamos a ver que pasa con los niños en E.U. y luego ya que observemos decidimos”, y expone que allá se han incrementado las alergias y la obesidad en los niños, y paradójicamente  se ha incrementado el hambre en amplios sectores de la población. “Lo que vemos es que está muy claro que el sistema de producir alimentos está funcionando muy mal para la gente y muy bien para las empresas trasnacionales que producen estos alimentos, en 1995 no teníamos ninguna hectárea sembrada con transgénicos, pero el año pasado había ya 70 millones de has. sembradas con maíz transgénico, eso representa el 80 por ciento de todo el maíz que está sembrado en los E.U”.

7.      Es evidente que requerimos en México un marco jurídico que garantice el principio de precaución frente a la presencia de cultivos y alimentos transgénicos, y no una legislación a modo como la que ahora favorece los intereses de las trasnacionales de alimentos como Monsanto, por encima de la salud y economía de los productores y consumidores mexicanos.

8.      Hay una serie de mentiras que los defensores de los transgénicos se han encargado de difundir y en este foro, con información de especialistas, hemos echado abajo esos mitos. Es falso que los transgénicos ahorran dinero a los agricultores, puesto que en Estados Unidos, desde 1996 cuando empezó allá este tipo de siembra, el precio de la semilla de maíz se ha incrementado a más del doble y ha aumentado el uso de pesticidas, por lo que también es falso que los transgénicos reducen el uso de agroquímicos.

De hecho, en 2008 los cultivos de transgénicos en EE. UU. ocuparon 26 por ciento más pesticidas por hectárea que los cultivos tradicionales. Ello dio origen a una nueva plaga de “súper-malezas”, o plantas que han desarrollado resistencia al herbicida al cual los transgénicos son también resistentes (Glifosato).

Es falso además que los transgénicos incrementen los rendimientos y vayan a reducir el hambre, ya que está demostrado que sólo el fitomejoramiento tradicional y las técnicas agrícolas campesinas son los únicos métodos que han subido los rendimientos de cultivos a través de la historia.

Y cada vez queda más claro que los transgénicos están muy lejos de ser inofensivos para la salud humana pues las alergias se incrementaron 50 por ciento después de la introducción de soya transgénica y ocurrió algo similar con la resistencia a los antibióticos más comunes, en tanto que la leche con hormona de crecimiento bovino ha sido vinculada con el incremento de cánceres de mama y de próstata.

9.      Por si lo expuesto fuera poco, de 1996 a la fecha, la trasnacional Monsanto, que detenta el monopolio mundial de las semillas transgénicas, demandó por lo menos a más de 150 agricultores acusándolos de violar sus patentes, creando una cultura de miedo e intimidación entre los productores, quienes incluso sin usar los productos de la multinacional, sufren la contaminación transgénica en sus parcelas, y por ello, en el absurdo legal, son objeto de demandas.

Por todo lo anterior, quienes participamos en este foro campesino e indígena adoptamos los siguientes

Resolutivos y acuerdos

1.      Exigimos la cancelación inmediata de los 35 permisos otorgados para la siembra experimental de maíz transgénico en ocho estados de la república.

2.      Demandamos la derogación de la Ley de Bioseguridad de organismos genéticamente modificados y la aprobación de un marco jurídico que garantice el principio de precaución frente a cualquier evento de presencia de cultivos o alimentos transgénicos.

3.      Reclamamos la derogación de la Ley de Variedades Vegetales y la Ley de Producción y Certificación de Semillas, porque comprometen nuestros derechos comunitarios, sobre los recursos genéticos y las semillas; y sustituirlas por nuevas leyes que fomenten la investigación y desarrollo en semillas, que garanticen la protección de los derechos de los pueblos sobre las semillas y aseguren su libre intercambio evitando la diseminación de semillas estériles, como las que se derivan de la llamada tecnología “zombi” o “terminator”, y frenar así la dependencia tecnológica y económica.

4.      Exigimos el cumplimiento cabal de los compromisos internacionales suscritos por nuestro país en la Agenda XXI, en la Cumbre del Tierra, la Convención de Bioseguridad, y particularmente de los principios derivados del Protocolo de Cartagena, referidos a: precaución, el conocimiento informado previo, el reparto equitativo de beneficios, y los derechos de los pueblos indios sobre sus recursos naturales y el conocimiento asociado a ellos.

5.      Solicitamos al Congreso de la Unión el reconocimiento y aprobación del derecho a la alimentación, como derecho constitucional universal. ¡Por una alimentación sana y suficiente para todos los mexicanos!  

6.      Exigimos que todos los alimentos transgénicos que se producen en México o se importan, sean debidamente etiquetados para garantizar el derecho elemental de libre determinación como mexicanos a decidir lo que comemos.

7.      Exigimos políticas públicas adecuadas para atender la creciente pobreza alimentaria en nuestro país y la alarmante dependencia alimentaria que representa casi la mitad de lo que consumimos. En consecuencia, demandamos al gobierno acatar los principios de la soberanía alimentaria previstos en la Ley de Desarrollo Rural Sustentable, fomentando la producción nacional, garantizando alimentos sanos libres de pesticidas, orgánicos y sustentables, y fortaleciendo la agricultura campesina.

8.      Convocamos a la sociedad civil, a las organizaciones sociales y a las organizaciones de productores y campesinos, sin distinción de tamaño o afiliación política, a crear una red en defensa del maíz, a construir y operar una red de vigilancia y monitoreo para evitar que este intento de siembra experimental contamine nuestras parcelas y consecuentemente los alimentos.

9.      Exigimos al Gobierno de Sonora que garantice y defienda nuestros derechos como productores de granos básicos y alimentos, que se protejan los recursos naturales y el medio ambiente en nuestra entidad; y que exija a la contraparte federal la información suficiente, el seguimiento y supervisión de los seis permisos autorizados en Sonora.

10.  Exigimos al Gobierno Federal que informe que tipo de experimentos está autorizando, que tipo de transgénico es la semilla autorizada, en que predios están sembrados. Los vecinos tenemos derecho a esta información por la magnitud del riesgo al que nos están exponiendo. Exigimos nuestro derecho a la información, y preguntamos: ¿Qué se oculta? ¿Qué riesgos están encubriendo? ¿Por qué solapan a las empresas trasnacionales?

 

Informamos a la sociedad que estaremos atentos y vigilantes a este intento de experimentar maíz transgénico en los valles del Yaqui y mayo.

 

Reunida la Coordinadora Nacional de la UNORCA en la histórica ciudad de Zacatecas durante los días 10 y 11 de diciembre de 2009, y considerando la situación económica, social y política de nuestro país y del campo mexicano, como dirigentes nacionales de nuestra organización hacemos la siguiente:

                                                           DECLARACIÓN DE ZACATECAS

Los mexicanos, y en particular los campesinos e indígenas, estamos enfrentando situaciones que agravan nuestras ya deterioradas condiciones de vida, con serios daños a nuestros recursos naturales y pérdida de nuestras fuentes de empleo.

En ese marco, el actual momento político nos señala hechos cuyas repercusiones y reacciones determinarán nuestro futuro inmediato como sector social y productivo:

1.- El otorgamiento de 35 permisos, por parte del gobierno federal, para la siembra de maíz genéticamente modificado es un error que puede llevarnos a problemas de salud, mayor dependencia y pérdida de nuestras semillas nativas y criollas, con graves efectos en la biodiversidad.

Junto con la organización internacional Vía Campesina y con base en las conclusiones y acuerdos de los foros realizados en la ciudades de Navojoa, Sonora y Chilpancingo, Guerrero, los días 24 y 25 de noviembre y 4 y 5 de diciembre, respectivamente, proponemos lo siguiente:

a) Restablecer de inmediato la moratoria a la experimentación y liberación de maíz transgénico en México.
b) Desmentir que los transgénicos incrementan los rendimientos y vayan a reducir el hambre, ya que está demostrado que el fitomejoramiento tradicional y las técnicas agrícolas campesinas son los únicos métodos que han elevado los rendimientos de cultivos a través de la historia.
c) Difundir la información y los estudios que demuestran los daños que estos cultivos ocasionan en la salud, ya que se ha documentado que después de la introducción de soya transgénica se incrementaron las alergias 50 por ciento, en tanto que la leche con hormona de crecimiento bovino ha sido vinculada con el incremento de cánceres de mama y de próstata.
d) Desmentir que los cultivos transgénicos reducen el uso de agroquímicos, ya que en 2008 estos cultivos ocuparon 26 por ciento más pesticidas por hectárea que los cultivos tradicionales en Estados Unidos.
e) Pedir la cancelación inmediata de 35 permisos para la siembra experimental de maíz transgénico en ocho entidades así como la derogación de la Ley de Bioseguridad de Organismos Genéticamente Modificados.
f) Reclamar la derogación de la Ley de Variedades Vegetales, así como la de Producción y Certificación de Semillas, porque comprometen nuestros derechos comunitarios sobre los recursos genéticos y las semillas.
g) Crear nuevas leyes que fomenten la investigación y desarrollo, que garanticen la protección de los derechos de los pueblos sobre las semillas y aseguren su libre intercambio.

2.- La aprobación del Programa Especial Concurrente para el Sector Rural, establecido en el Presupuesto de Egresos de la Federación para el año 2010, el cual ascendió a 269 mil millones de pesos, si bien es cierto que aumenta en más de 32 mil millones de pesos respecto al de 2009, sigue siendo un programa inclinado principalmente a la atención asistencial y se reduce en su orientación esencial de producir alimentos para los mexicanos.

Así vemos que mientras el programa Oportunidades representa casi la tercera parte del total del PEC, se aumenta en 400% los apoyos para mejoramiento de caminos rurales y se dan nueve mil millones para apoyo en coberturas comerciales, que recibirán las empresas trasnacionales principalmente.

Por otra parte, se anula el Programa Especial de Reservas Estratégicas de Alimentos, violando así lo establecido por la Ley de Desarrollo Rural Sustentable, se disminuye en mil 800 millones el programa de adquisición de activos productivos, se mantienen igual los recursos para el financiamiento rural así como los posprogramas para el fortalecimiento de la organización rural y se reducen en 300 millones los recursos a la población indígena.

Ante esto seguiremos demandando que se reoriente el gasto público federal para el campo, el cual deberá destinarse primordialmente a satisfacer la demanda de alimentos en nuestro país, sin dejar de lado ni disminuir los recursos para satisfacer las necesidades de bienestar social en los pueblos rurales e indígenas.

En este marco, proponemos hacer un decreto interpretativo del presupuesto rural que contemple la incorporación de una reserva estratégica de alimentos, el fideicomiso tasa cero para financiar la actividad de los pequeños productores, así como un fondo de recuperación de tierras rentadas.

Tal decreto deberá considerar además un aumento al presupuesto de la Universidad de Chapingo hasta 2 mil millones de pesos, así como un incremento a los COLPOS de 900 millones de pesos y una adecuación de las políticas del PESA.

Por otra parte, demandamos a los gobiernos de los estados aportar al campo el 25 por ciento de los recursos presupuestales que les corresponde.

Es necesario también que el Congreso de la Unión establezca mecanismos y penalizaciones que impidan el subejercicio del presupuesto.

En cuanto al presupuesto 2010 de Zacatecas, exigimos que se asuma como prioridad la recuperación de la economía del campo, porque es sabido que este sector es el motor de la economía de la entidad.

Concretamente, de los más de 20 mil millones para el próximo ejercicio, proponemos que el 5 por ciento sea destinado a ese sector.

3.- La decisión equivocada del gobierno federal al decretar la extinción de Luz y Fuerza del Centro, con lo cual en los hechos desapareció la fuente de trabajo a 44 mil mexicanos y pretende extinguir al Sindicato Mexicano de Electricistas.

Con esta acción el gobierno federal muestra su decisión de desaparecer a los organismos sociales y gremiales que no coinciden con sus políticas.

Es por ello que manifestamos nuestro apoyo y más amplia solidaridad a los trabajadores del SME, y junto con ellos demandamos la reposición de su fuente de trabajo y el reconocimiento pleno al sindicato.

Ante los desafíos que enfrentamos actualmente en el campo mexicano, la UNORCA propone que construyamos una Vía Campesina e Indígena para el Desarrollo Rural Integral y Sustentable, basados en los principios de Autonomía, Democracia, Pluralidad y Ayuda Mutua para lo cual proponemos a la nación un

                                                           Programa para el Campo Mexicano

1) Que el campo y los campesinos e indígenas y los pobres de las ciudades sean una de las prioridades del desarrollo nacional, reflejada en un presupuesto justo, el cual garantice la producción de alimentos sanos y accesibles para todos los mexicanos.
2) Impulsar una reforma rural integral y sustentable, que signifique aplicar una agricultura multifuncional, con servicios financieros accesibles y fortaleciendo los mercados locales y regionales en nuestro país.
3) Impulsar una política social rural que erradique la pobreza en el campo, garantice el servicio de salud gratuita, haga efectiva la educación básica de nueve años a los hijos de campesinos, que garantice el aprendizaje de la lengua natural de cada región y se creen y fortalezcan fondos sociales para que los pobres generen autoempleo.
4) Hacer una reforma jurídica rural, para elevar a rango constitucional la Soberanía Alimentaria, que impulse la plena aplicación de la Ley de Desarrollo Rural Sustentable la cual garantiza la Soberanía Alimentaria para los mexicanos; que se renegocie el TLCAN en materia agropecuaria; y que se suprima del Articulo 27 Constitucional que las sociedades mercantiles sean dueñas de predios rústicos.
5) Reconocer los pueblos indígenas como sujetos de derecho.
6) Definir y aplicar políticas de apoyo a los trabajadores migrantes.
7) Impulsar una política que garantice la bioseguridad alimentaria y la protección de la biodiversidad.
8) Fomentar la organización campesina indígena, con especial énfasis la de las mujeres y los jóvenes.
9) Lograr mayores captaciones fiscales con justicia y equidad para los campesinos e indígenas y pobres de la ciudad.
10) Que cualquier reforma institucional garantice que los instrumentos gubernamentales se pongan al servicio de los campesinos e indígenas y que no se usen en forma coercitiva y patrimonialista.
El gobierno federal, a la mitad del sexenio, ha decidido aparentemente abandonar como principal eje de su política la seguridad y el uso del ejército en las calles, cambiándola por una política cuya prioridad, se dice, es el combate a la pobreza,
En realidad se trata de un discurso engañoso pues se sustenta en las mismas políticas e instrumentos que ya han fracasado como el programa Oportunidades y otros de carácter asistencial, cuya aplicación particularmente en el campo no ha logrado erradicar la pobreza y la marginación sino que las ha incrementado.

Por lo anterior llamamos a la conformación de la unidad de fuerzas progresistas en el campo a efecto de defender un programa de desarrollo del campo mexicano. Se trata de una convocatoria amplia y plural, diversa y progresista.

               ¡¡¡SOBERANÍA ALIMENTARIA, DEMOCRACIA Y JUSTICIA PARA UNA VIDA DIGNA!!!

Juan de Dios Arias No. 48, Colonia Vista Alegre, Delegación Cuauhtémoc
CP. 06860  México, D. F.                 www.unorca.gob.mx               Tel. 55 57 40 04 86

 

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